18 abril 2008

¡Bienvenidos al playoff 2008!

No pude verlo en el campo por culpa de ese horroroso horario elegido para el partido, pero lo disfruté por televisión (bajando un poco el sonido, eso sí, para no martirizarme con Toñín Llorente). Las crónicas previas hablaban de que era el mejor partido que se podía ver en España, que el Madrid y el Joventut se jugaban el liderato, que se enfrentaban cara a cara los dos mejores escoltas de la ACB... ¡Paparruchas!, pensé. Estos periodistas siempre vendiendo la moto. No se juegan casi nada. Los dos tienen en el bolsillo el billete para la próxima Euroliga. Rudy está tocado en el hombro. Bullock es duda también con molestias físicas.

Pero me equivoqué. Infravaloré las ganas que se tienen sobre todo desde la semifinal de hace un año. La Penya quería mostrar en casa del campeón y líder que es candidato a todo. Y el Madrid quería marcar su territorio: “Aquí no gana cualquiera, por mucha Copa del Rey y Uleb que os adorne”. Y el partido salió como lo habían previsto los periodistas. Espectacular ritmo anotador, memorable duelo Rudy-Bullock, grada entregada, dos entrenadores intentando sorprender a su rival, marrullerías y, sobre todo, buen baloncesto.

Rudy se lleva los titulares por sus números espectaculares, pero si miramos con detenimiento la estadística encontramos un 5/6 en triples aderezados con seis asistencias con la firma de Mallet. O que Ricky se fue hasta los 19 puntos, los últimos en el momento decisivo. Como un veterano que ya es, fue el único capaz de neutralizar la amenaza Bullock. Cuando nadie era capaz de pararle, él le forzó dos faltas en la misma jugada y Sweet Lou, desconcertado, se fue al banquillo.

Pero si miramos al Madrid, descubrimos el inconmensurable partido de Felipe –nacido para este tipo de partidos. 21 puntos. 12 rebotes. ¡7/8 en tiros libres!. 3 balones robados. Y 9 faltas recibidas. Total, 37 de valoración. Uno menos que Bullock. Tres más que Rudy.

En resumen, partidazo. Quizá el mejor de los que he visto esta temporada. Y lo que es más importante, la sensación de que es el aperitivo de una final con la que ya sueño. Porque el playoff comenzó en Vistalegre anoche.

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